lunes, 26 de julio de 2010

III

En mis sueños se sentía su ausencia.
Besos que degustaban indiferencia,
y en su mirada todo desinterés.

Esclavo de su recuerdo,
prisionero de este amor,
cauto de suspiros.
A él, la nostalgia llegó.

Recuerdos vagos que llegan a mi mente,
aquella noche en la que te conocí.
Breve plática indiferente,
la historia: enamorarme de ti.

¿A dónde van las historias imaginadas, las palabras dichas, los suspiros prófugos, aquellas miradas cruzadas, los labios compartidos, y ahora, los corazones rotos? Dime, mujer, ¿a dónde va todo ello?
Permíteme buscarlos nuevamente, todo aquello que de ti disfruté. Permíteme alimentar mis recuerdos.

No hay comentarios:

Publicar un comentario