sábado, 14 de agosto de 2010

¿Qué hay de fumarte los senos?

Encenderlos, probarlos por vez primera con mis labios.
Humedecerlos, jugarlos entre dientes.
Succionarlos de repente.
Tu areolas, oscuras, consumiéndose.
Acariciarlos, jugarlos, ardiendo las yemas de mis dedos.


¿Qué hay de fumarte los senos, si he de consumirte toda,
si he de encender tu piel,
alimentar tu fuego,
dejar las brasas de mis besos,
disiparnos en el viento, en el tiempo, y desvanecer nuestros cuerpos?

miércoles, 11 de agosto de 2010

Tal vez deba recordarte junto a los días de soledad, cuando no pertenecías a mi mundo.
Cuando aún preguntaba a la vida por tu llegada.

Tal vez deba recordarte como cuando en ti pensaba, resultado de un pensamiento,
en una idea alocada.

Quizas deba recordarte como lo que necesitaba...

Antes de darme cuenta que no hay más sin mí, ni después de mí, de lo que yo creaba.
Al final, no eras más que una compañía.
Pensar que estarías junto a mí, y no verte ahora a mi lado... sólo a un lado.

lunes, 26 de julio de 2010

Miéntome.

De noche pretendo imaginarte, y me miento.

Miéntome pensando que el tiempo regresó,
imagiando pláticas nocturnas,
sintiéndome querido todavía,
pensando que sigo vivo.

Miéntome, una y otra vez,
pensando en una realidad pasada,
para creerlo, para saberlo,
para poder sonreir una última vez.

Miéntome para alimentar mi esperanza,
para robarme unos sueños.

Miéntome en todo:
en el pensamiento;
en los suspiros;
en la imaginación;
en la lluvia;
en la desesperación.

Miéntome en todo,
y no tengo miedo...
Miedo a perderme en mi mentira,
por que para recordar la realidad, estás tú.

III

En mis sueños se sentía su ausencia.
Besos que degustaban indiferencia,
y en su mirada todo desinterés.

Esclavo de su recuerdo,
prisionero de este amor,
cauto de suspiros.
A él, la nostalgia llegó.

Recuerdos vagos que llegan a mi mente,
aquella noche en la que te conocí.
Breve plática indiferente,
la historia: enamorarme de ti.

¿A dónde van las historias imaginadas, las palabras dichas, los suspiros prófugos, aquellas miradas cruzadas, los labios compartidos, y ahora, los corazones rotos? Dime, mujer, ¿a dónde va todo ello?
Permíteme buscarlos nuevamente, todo aquello que de ti disfruté. Permíteme alimentar mis recuerdos.

viernes, 2 de julio de 2010

Aprobada.

Te enseñé lo que es el amor, pero tus miedos fueron la mejor distracción. Pasas mi materia, no quiero alumnas sin interés.