jueves, 13 de mayo de 2010

Entre sueños y hadas.


Era un niño que soñaba,
con duendes y con hadas.
Simples historias encantadas,
hasta que de una de ellas se enamoró.

Y quería dormir más seguido,
alejarse de su realidad,
hasta que el hada le hubiese sugerido:
"¡Despierta, alguien más te espera!".

Era un niño que soñaba,
con historias de fantasmas.
Siempre despertaba
con larga lágrima blanca.

- "Hada... mi hada. ¿Por qué me abandonó?" -
Un niño sollozaba.

Era un niño que soñaba...
y jamás despertó.

La recuerdo.

La recuerdo.
Un pintor la retrataba, no en el lienzo, sino en cada momento que pasaba.

Rostro bello, ojos del alma.
Cabello suelto, sonrisa como alba.
Bella.

La recuerdo.
Alegre y entusiasta.
Inteligente y encantada.
Soñadora y enamorada.
Feliz.

La recuerdo.
Un pintor la retrataba  -Mal momento-  Cuando dejé que se marchara.

La recuerdo... y en mi corazón aún la llevo.

jueves, 6 de mayo de 2010

En un final feliz.

Me permitiste envolver tu cuerpo con mis brazos, romper las barreras de la piel y llegar a un lugar más profundo en ti. Lugar que desconocías y abriste para mí.

Siento que logré velar tus sueños mientras dormía, y sentir el aroma de tu amor, pese a que no estabas. Guardé imágenes de ti, para llevarte a todas partes, y cuando necesitaba de ti, la solución sería cerrar mis párpados.

Tus sonrisas, tus miradas y la sensación no hacían falta. Tus palabras plasmadas en texto eran mi compañía. Confieso que en varias ocasiones imaginé que con tu voz eran pronunciadas. La imaginación y el susurro del viento me ayudaban. Y era posible.

Abracé sueños olvidados, reviví el vocabulario del alma, el de mi cuerpo.
Me regalaste amor, inspiración, sabiduría, paciencia, miradas tiernas, caricias suaves, silencios sinceros, muchas noches lindas y días alegres.
Sintiéndote, cada vez más en mí. Así me enamoré. Así me entregué.

Mi mente sigue formando tu figura, y sigo pensando en ti.

Gracias por tocar mi vida, por marcarla.

Te Amo.

Confundido.

Problemas que me agobian día y noche. Demonios que no me dejan dormir, me retrasan el caminar, me hacen caer.
Me siento confundido, y no sé qué hacer. Muchas personas cercanas me han dado consejos, buenos y malos, interesantes y otros muy... estúpidos. Pero, son tantas las opciones, son tantas las ideas, y el desconocer el por qué no me deja pensar claramente.

Dios, soy nuevo en ésto de depositar mi vida en tus manos. No entiendo del todo tus mensajes. En ocasiones pienso que debo dejarte mis problemas a ti, que tú sabrás qué es lo que debe haber en mi vida... pero, ¿qué hay con eso de "ayúdate que te ayudaré? Entonces pienso en que debo luchar por lo que quiero, y que el apoyo que tú me darás será paciencia y fuerza para perseverar y conseguirlo. Pero, ¿y si realmente estas intentando darme una señal para que me aleje de algo? Tú tratando de decirme lo que debo hacer, y yo de insistente en conseguirlo. No entiendo, no entiendo. Debería de dejar de pensar tanto, pero también sería hacer nada.

Haré lo que creo, ¿va? Los demás me ayudan, pero como que no me convencen. Y a vos no te entiendo bien. Así que, por favor, dame la sabiduría necesaria para no tomar "tan" malas decisiones.

miércoles, 5 de mayo de 2010

Soy.

Soy lo que tuviste en un mal sueño, aquello que no quieres, aquello a lo que eres indiferente. Soy tu sonrisa, soy tu amanecer, tu aroma y tu ser. Soy tu miedo, desdén de la verdad. Tu verso y tu verbo. [Pucha]